Fue en una escarchosa noche del crudo invierno donde lo
mas brillante eran las palidas estrellas donde la unico trascendente seria la
escaramuza del demonio y mi fatal destino inevitable. Mi mente, abrumada por pensamientos apocalipticos mis manos,
sudadas de tanta presión, esperando el momento mi cuello, ya sintiendo el
filo de la daga mis ojos, calmos como lago sin viento, esperando la ida de
mi sombra Ya palpito el dolor, mi cuerpo se quiere
caer del cansancio el elixir que me mantendria fresco, se convirtio en una
gargara de sangre ya estoy, relajado...sin ganas...relajado.